Arturo Barea. La ventana inglesa

El Instituto Cervantes recorre en una exposición la obra del autor de La forja de un rebelde en la que se puede escuchar la única grabación conservada de su voz

Al cumplirse los 120 años de su nacimiento, y los 60 de su muerte, este Gabinete Bibliográfico dedicado al escritor Arturo Barea pretende reunir prácticamente todas las ediciones que se han hecho de sus obras. El hecho de que todos sus libros excepto uno aparecieran primero en inglés (traducidos por su mujer, la austriaca Ilsa Barea), y de que haya títulos del autor que a día de hoy todavía no conocen una edición española, hacen que esta muestra tenga también algo de reflexión sobre las circunstancias del exilio, dramáticas ante todo en lo personal pero también penosas en lo cultural, sin que la posible reparación sea todavía plena.

No ha sido fácil su afianzamiento en las bibliotecas públicas, las librerías y en los manuales de literatura. El exilio fue la dificultad primera pero no la más determinante. Su obra primordial, la trilogía La forja de un rebelde, un testimonio impagable del proceso de encanallamiento de la convivencia en España entre el arranque del siglo XX hasta la Guerra Civil, llegó a nuestro país más de 30 años después de su publicación en Inglaterra, donde se afincó huyendo de la barbarie ibérica y donde encontró al fin cierto sosiego.

Fue la editorial Turner la que la puso en circulación aquí. Apenas tuvo eco, a pesar de su alto valor literario y documental. “A los escritores del exilio se los recuperó con desgana, sin método y muy parcialmente”, afirma Muñoz Molina, uno de sus primeros y más pertinaces valedores. Aturo Barea  fue un republicano y socialista convencido, y militó sindicalmente en la UGT, pero no parece que sintiera atracción por el comunismo que aquejó a tantos socialistas de su generación”, dice Muñoz Molina, que firma uno de los textos introductorios del catálogo de la muestra. “Con el estallido de la Guerra Civil, Barea se comprometió activamente con la defensa de la República, pero eso no le hizo cerrar los ojos a los crímenes, los atropellos, los calamitosos enfrentamientos internos que tanto debilitaron y desprestigiaron internacionalmente al bando leal”.

La coherencia moral también la aplicó al terreno literario. Una prueba es su reseña de Por quién doblan las campanas de Hemingway, que publicó en 1941 en la revista inglesa Horizon, editada por el influyente crítico Cyril Connolly. A Barea no le importó la simpatía republicana que nutre la narración. Le dio estopa a su carácter postizo, superfluo y tópico. El ejemplar de esta publicación es uno de los documentos más curiosos de la exposición, donde también se pueden ver más de 40 libros, diversas ediciones de toda su obra, traducida al inglés por Ilse Barea-Kulcsar, la periodista austriaca de la que se enamoró en los primeros compases de la Guerra Civil. De hecho, La forja de un rebelde, tal cual la leemos hoy, es una trasvase al español de esas traducciones de Ilse porque, inexplicablemente, los manuscritos de Barea se extraviaron.

Fecha: Del 14/12/2017 al 16/03/2018

Horario de visita: Martes a viernes de 16h a 21h; sábados de 11h a 21h; domingos y festivos de 11h a 16h; lunes cerrado

Lugar: Instituto Cervantes, c/ Alcalá, 49.

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